sábado, 11 de abril de 2015

Lima, Yunque, Envidia [Alegoría]

Carpit, et carpitur una (Covarrubias I, 12)



                  La embidia miserable y ponçoñosa, / Su propio coraçón está royendo,
                  Del plazer de su próximo raviosa, / Se va visiblemente consumiendo,
                  O lima sorda, esquiva y escabrosa, / Tus dientes gastas quando vas mordiendo
                  La superficie del hazero fuerte, / Que a él das lustre y a tí das la muerte.



               "Este lugar es común, y ansí no tengo para qué estenderle. Para sinificar la embidia es muy a propósito la semejança de la lima de los herreros que gasta el hierro, y ella juntamente se va gastando; vínole a cuento la letra de Ovidio lib. 2. Metamorfosios. "Carpit, et carpitur una". En la octava se declara lo que basta para poderse entender" (Covarrubias 1610: 12)

El lema, "Devora y se devora a la vez", se extrae, como señala el propio autor, del conocido pasaje donde Ovidio nos describe a la Envidia (Metamorfosis, II, 783). Ésta se representa tradicionalmente como una Vieja, acompañada de serpientes y devorando su propio corazón, como queda reflejado en la pictura del emblema.

El autor compara los dientes de la lima, que desgastan y se desgastan al mismo tiempo, con los dientes de la Envidia, que se consume en su propio veneno. "De qualquier manera ganaste trabajo y enbidia, [...] pues qué otra cosa no hizo sino ofrecerte a los dientes de la enbidia" (Petrarca, De remediis, 46. 1510: 95). Idea en la que insiste Hernán Núñez, en suss comentarios a las Trezientas de Juan de Mena: "Y en fin no ha havido ningún singular auctor en qualquier facultad que sea que no aya sentido el diente de la detractora embidia" (copla 33. 1540: 10).

Covarrubias en su Thesoro de la lengua, aludiendo a su propio emblema, nos dice al respecto:

"Embidia. Es un dolor concebido en el pecho del bien y prosperidad agena. Lat. invidia, de in & video, es quia male videat; porque el embidioso enclava unos ojos tristazos y encapotados, en la persona de quien tiene embidia, y le mira como dizen de mal ojo. Y assí descriviendo Ovidio 2 Metamorph. a la embidia al apartarse della la diosa Palas, dize:
          Illa deam obliquo fugientem lumine cernens / Murmura parva dedit, etc.
Su tóssigo es la prosperidad y buena andança del próximo. Su manjar dulce, la adversidad y calamidad del mismo. Llora quando los demás rien, y rie quando todos lloran. El mesmo Ovidio, ubi sup.
          Vixque tenet lacrymas, quia nil lacrymabile cernit.
Entre las demás emblemas mías tengo una lima sobre una yunque con el mote, Carpit, et carpitur una. Símbolo del embidioso, que royendo a los otros, él se está consumiendo entre sí mesmo, y royéndose el propio coraçón. Trabajo intolerable que él mesmo se toma por sus manos; y assí dixo bien Horacio lib. 1 Epistolarum, epist. 2.
          Invidia siculi non invenere tyranni, / Maius tormentum.
Lo peor es, que este veneno suele engendrarse en los pechos de los que nos son más amigos, y nosotros los tenemos por tales fiándonos dellos, y son más perjudiciales que los enemigos declarados. Esta materia es lugar común, y tratada de muchos; no es mi intento traspolar lo que otros han juntado. Quédese aquí" (Covarrubias 1611: 342).

Véase: Alciato 71, Junius 53 y Whitney 2 y 86.

martes, 7 de abril de 2015

Fortaleza [Alegoría]

Fortitudo (Passe 1590-1637)




Presentamos, a propósito de la última reseña, dos grabados alegóricos que el pintor y grabador flamenco Crispin de Passe el Viejo dedicó a las Siete Virtudes, y que fueron editados en Holanda entre 1590 y 1637, fecha de su muerte. El tema central de ambas composiciones es una alegoría de la Fortaleza, simbolizada en una joven que sujeta una columna. En la primera imagen se lee la siguiente inscripción: Haec cuncta humanae vincit discrimina vitae, / Ferre adversa aequa faustaque mente potest, y en un segundo plano aparecen dos escenas: el episodio de Judit y Holofernes a la izquierda, y Heracles luchando contra el León de Nemea, a la derecha. En el segundo grabado podemos leer: Haec illa est virtus Forti quae pectore sortem / Quam dat cunque Deus ferre animosa docet, mientras que en el fondo a la izquierda aparece el Faraón ahogándose bajo las aguas del mar Rojo, y a la derecha, el Diablo arrodillado ante Cristo.


En latín el término genérico fortitudo se emplea para designar la "fuerza", tanto física como moral; por ello no es de extrañarnos que, como alegoría, la Fortaleza se acompañe de elementos simbólicos relacionados con el poder y la fuerza, como son el León, la Espada o la Maza (y ya muy posteriormente incluso se la representa con una lanza), y la Columna, normalmente quebrada, demostración palpable de su enorme "fuerza".


Die Sterck. La Fortaleza. Mujer con armadura y yelmo, apoyada en una columna rota, cuyo capitel descansa sobre su pie derecho. Grabado de Hans Burgkmair el Viejo (c.1510)


En estos términos, no resulta extraño que el autor inserte en el programa iconográfico los episodios de Judit y Hércules, pues ambos demostraron superar al enemigo con gran fortaleza. Conocemos la historia de Judit a través del libro bíblico que lleva su nombre, y cómo logró decapitar al general asirio Holofernes tras haberlo emborrachado: "Y acercándose a la columna del lecho que estaba a la cabeza de Holofernes, descolgó de ella su alfanje; llegándose al lecho, le cogió por los cabellos de su cabeza y dijo: "Fortaléceme, Dios de Israel, en esta hora". Y con toda su fuerza le hirió dos veces en el cuello, cortándole la cabeza" (Judit, 13: 6-8).

Sobre el episodio de Hércules y el León de Nemea, abatido por el héroe en el primero de sus doce trabajos, no es ocasión de abundar. Fuerza y Fortaleza van, efectivamente, de la mano, y la una acompaña en ocasiones a la otra, pero no la define:

       "Fuerça se llama mas no fortaleza / la que a los miembros da valentía.
       La gran Fortaleza en el alma se cría / que viste los cuerpos de rica nobleza,
       de cuerda osadía, de gran gentileza, / de mucha constancia, de fe lealtad,
       a tales esfuerça su autoridad / que débiles hizo la naturaleza". 
                                                (Juan de Mena, Laberinto de Fortuna, copla 211) 

La columna tiene un rico significado simbólico. Elemento arquitectónico fundamental, "sustentador" del edificio, la columna sagrada Djed, en el Antiguo Egipto, supone en realidad un motivo iconográfico más que un elemento arquitectónico físicamente funcional, aunque el sentido de la palabra djed ("estabilidad", "duración"), estaba estrechamente asociado con el concepto de soportar. En efecto: los soberanos egipcios, cuando ejecutaban la ceremonia de la "erección del pilar djed", estaban realizando un acto ritual que servía como metáfora de la estabilidad y permanencia de la monarquía (Shaw & Nicholson 2004: 91, 110). En este mismo sentido, las dos columnas de bronce del Templo de Salomón (II Paralipómenos, 3, 15-17), denominadas Jaquín (Dios hace fuerte) y Boaz (En Él reside la fortaleza), representan la fortaleza del reino de David: per duas illas columnas designabatur regni Davidici fortitudo (Dionisio Cartujano, Enarrationes 1535: 190).  

Pero el pilar cósmico Djed erigido en el recinto funerario del rey, más tarde asociado con la "Columna vertebral de Osiris", es el dios Sol encarnado, y por eso el propio Yahvé se presenta en forma de columna de nube y fuego cuando acompaña a su pueblo: "Iba Yavé delante de ellos, de día, en columna de nube, para guiarlos en su camino, y de noche, en columna de fuego, para alumbrarlos y que pudiesen así marchar lo mismo de día que de noche. La columna de nube no se apartaba del pueblo de día, ni de noche la de fuego" (Éxodo, 13: 21-22), lo que se considera como Grandeza y Fortaleza de Dios (Erasmo de Rotterdam, comentarios a Jerónimo de Estridón, Ad Oceanum de Epitaphio Fabiolae, 3; en Opus epistolarum 1524: 43).

Más aún, este pilar sagrado actuaba también como "soporte del cielo", un pilar cósmico, las columnas que sostienen al mundo y que, según leemos en la Biblia, solamente Dios tendrá el poder de derribar el día del Juicio final: "Él sacude la tierra en su sitio, estremécense sus columnas" (Job 9, 6), así como Sansón derribó las columnas de la sala del banquete de los filisteos (Jueces 16, 25-30) o Hércules, con la ayuda de dos columnas, pudo dar paso al gran Océano, separando dos montes anteriormente unidos (Pomponio Mela, Chorographia XV, 27). 

Sansón. Dibujo florentino (1470-1475)


En el cristianismo, la columna se equipara al hombre justo, cuya fortaleza le hace resistir los ataques del pecado, y así, cuando Dios ha de premiar al bondasoso el día del Juicio final, lo prefigura en forma de columna de su Templo, alabando su fortaleza ante el mal: "Al vencedor yo le haré columna en el templo de mi Dios" (Apocalipsis 3, 12), es decir: "[...] los que vencen a los enemigos de Christo , y son como columnas que sustentan la Fe, y la Iglesia, con su vida y doctrina, serán en el cielo honrados como columnas, alabándoles todos por la sanctidad y fortaleza que tuvieron en la tierra, y allá les hará Dios columnas de su Templo celestial para adorno y atavío suyo, labrándolas mucho mejor que Salomón labró las columnas de su templo, con mil labores de gracias y virtudes. Y serán columnas fuertes, e inmutables, porque nunca dexarán el lugar que Dios les diere" (Luis de la Puente, Meditaciones 1607: 889). 

Desde principios de la Edad Media la columna quedó configurada como símbolo de la Fortaleza. San Agustín de Hipona establece una bella analogía fuerza-fortaleza a través de la columna: "De nada sirve un edificio bellamente construido, y engalanado de columnas; pues si la fuerza de la columna se quiebra, este bello edificio se derrumbará completamente" (Agustín, Ad Fratres in Eremo, XIII, "De fortitudine tenenda", en Omnium operum 1531: 269). "Columna enim fortitudo est", nos dice Pierre Lombard, obispo de París, en su Magister Sententiarum (Petri Lombardi 1541: 215), idea que perdurará durante todo el Renacimiento. 

Fortaleza, grabado de Heinrich Aldegrever (Alemania, 1528)


La Fortaleza aparecerá en innumerables programas alegóricos. En De dictis et factis Alphonsi regis Aragonum (1455), el humanista italiano Antonio Beccadelli, más conocido como "el Panormita", nos dice: "[...] La Fortaleza tras éstas yva sustentando en sus manos una columna de mármol (1554: 119v); y en un sentido similar, en las alegorías descritas por el portugués Jorge de Montemayor (Cancionero, "Glosa a nuestra Señora", en Obras 1554: 88) se dibuja la Fortaleza con una columna quebrada:

"Como cosa que defiende / la Fortaleza miré:
y entre mí consideré, / que Fortaleza se entiende
un ser constante en la fe.
Una columna consigo / quebrava por más testigo,
y el mote, por bien de nos / dize, lo mesmo que digo,
El que fuerte fuere en Dios / serlo ha contra el enemigo".


Fortaleza, grabado de Lucas van Leyden (c.1530)


Según cuentan las crónicas del Recebimiento que programó la ciudad de Burgos en honor a la reina Ana de Austria con motivo de su paso por esta ciudad, y en honor a Laín Calvo, juez de Castilla y legendario antepasado del Cid Campeador, se erigió una figura que representaba a la Fortaleza: "[...] Al otro lado avía otra figura de la Fortaleza, de doze pies de alto, encaxada en otro encasamento de color azul, con una columna quebrada debaxo del braço, y sobre su cabeça este título: Laini Calvi fortitudini. A la fortaleza de Layn Calvo. La columna quebrada se tomó del libro de los Juezes, donde se dize que Sanpsón el fuerte, quebró dos columnas del templo" (Recebimiento 1571: 7v-8).



Fortaleza, grabado de Lucas van Leyden (Holanda, 1530)


A modo de conclusión no queremos dejar pasar por alto otros simbolismos asociados a la columna, pues es conocido atributo de la Castidad, la Constancia, y la Seguridad, todo ello por su relación con la "durabilidad" y la "permanencia".

viernes, 3 de abril de 2015

Fortaleza [Alegoría]

Fortitudo (Fortezza, Ripa 1593: 90)


Fortaleza. Grabado de Sebald Beham (Alemania, 1539)

Breve comentario acerca de una de las muchas representaciones de la Fortaleza, una de las cuatro Virtudes Cardinales. En esta ocasión junto a un león y apoyada sobre una columna rota. La explicación la ofrece Cesare Ripa:

"Mujer armada y vestida de color Leonado, lo que simboliza la Fortaleza, por su semejanza con el León. Se apoya esta mujer en una Columna, porque de los elementos de un Edificio, éste es el más fuerte, y el que sostiene a los otros. A los pies de la figura que decimos se ha de ver un León en posición yacente, por ser utilizado este animal por los Egipcios con el significado que se describe en esta imagen, como se ve en los escritos de abundantes Autores" (Ripa 2002: 437).

Fortaleza. Grabado de Georges Reverdy (Francia, 1550-1560), donde se lee la siguiente inscripción: Fortitudo est firmitas animi in sustinendis et repeliendis his in quibus maxime est difficile firmitatem habere propter bonum virtutis. El párrafo aparece ya en la Polyanthea de Domenico Nani Mirabelli (1503: 130), y está basado en la Suma de Teología de Tomás de Aquino (II, 2ª, q. 123, "La Fortaleza", art. 2): "Puede entenderse la fortaleza en cuanto implica una firmeza de ánimo para afrontar y rechazar los peligros en los cuales es sumamente difícil mantener la firmeza" (Tomás de Aquino, 1994: 315).